POR ALFREDO SABBAGH Apuntes sobre los inicios del cine documental en el caribe colombiano

Por: Alfredo Sabbagh Fajardo

Docente del departamento de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad del Norte

Barranquilla – Colombia

Contrario a lo que pudiera esperarse, no fueron muchos los años que separaron la presentación del invento de los Lumiere en el número 14 del parisino Boulevard des Capucines, de las primeras proyecciones en Colombia y su Caribe. La mayoría de historiadores y archivos coinciden en mencionar a Gabriel Veyre, operador Lumiere que recorría América des México, como el responsable de las primeras proyecciones de cine en las entonces colombiana Panamá, en el mes de abril de 1897. Es de suponer que Veyre, a la sazón de los bien entrenados operadores franceses, rodaba vistas de las regiones que visitaba para luego proyectarlas a los maravillados lugareños. Por ello y, aunque no existen registros que lo comprueben, es posible deducir que las primeras imágenes de Colombia en celuloide fueron de su autoría.

A pesar del casi absoluto unanismo sobre el nombre de Veyre, como pionero del cine en Colombia, publicaciones recientes de los estudios del historiador José Nieto Ibañez.1 señalan el nombre de Ernesto Vieco en Barranquilla se realizaron en julio de 1897, un mes antes de las registradas en Bucaramanga y Cartagena. En la misma línea de la elucubración del párrafo anterior, y, basados en el hecho que las cámaras eran al mismo tiempo proyectos, es posible suponer que Vieco rodara algunas vistas en su trasegar como exhibidor. Sin embargo, la falta de registros no permite aseverarlo.

Independientemente de quien haya sido el pionero en la exhibición, la limitada literatura existente sobre la historia del cine en Colombia coincide en el nombre de Floro Manco como el realizador de los primeros documentales en el país y en el Caribe. Manco, inmigrante italiano aficionado a la fotografía, estacionado en Barranquilla y dedicado al comercio y a la venta de bienes raíces, realiza en 1914 el film Carnaval de Barranquilla, considerado el primer documental de la historia del cine nacional. De este film apenas se conservan unos pocos cuadros, y, según lo dejan entrever los hijos de Floro Manco en un programa especial realizado por Gustavo Raad y emitido por Telecaribe.2, muchas latas de película se perdieron en una mudanza.

Sobre Manco investigan y escriben Gonzalo Restrepo.3 y el ya mencionado José Nieto Ibañez, quienes con sus comentarios han contribuido a que la figura de este importante pionero permanezca vigente.

Manco Realiza igualmente el cortometraje documental, De Barranquilla a Cartagena, donde muestra las peripecias que se vivían para llegar en vehículo a la ciudad amurullada. El prestigioso que ganó, le permitió igualmente realizar el simpático experimento cinematográfico El triunfo de la Fe, comercial de la fábrica de tabacos La Fe, propiedad de la familia Gerlein. Las notas de prensa destacan las hermosas vistas de Bocas de Ceniza y Puerto Colombia que el filme dejaba apreciar.

En un intento por establecer una cronología sobre el desarrollo del cine documental en el Caribe, es necesario referirse al filme Barranquillero Moderno, realizado por la empresa de los hermanos Di Doménico y estrenando en 1925. Los Di Doménico, inmigrantes italianos reconocidos por ser los primeros industriales del cine en el país, se establecieron en Barranquilla durante un tiempo antes de radicarse en Bogotá, ciudad en la que liderarían, entre otros, proyectos como el del famoso Teatro Olymipia y la realización del filme: El Drama del 15 de Octubre. Si los hermanos Di Doménico eran empresarios del cine, ¿no es posible que durante su estadía en Barranquilla (estadíaque no fue corta) desarrollaran algún proyecto cinematográfico? Particularmente, creo que así fue pero no quedan registros que permitan comprobarlo.

De Floro Manco debemos dar un salto hasta llegar a 1953, cuando Jaime Muvdi Abufhele, profilico cinéfilo y realizador aún activo, rueda en 16 mm el documental a color, Carnaval de Barranquilla. El tema de las carnestolendas vuelve a ser el pretexto entonces para hablar de cine documental, aunque antes de este año se pueden encontrar informativas realizadas por los hermanos Acevedo para sus noticieros. De los hermanos Acevedo, precursores del cine informativo en el país, es igualmente el filme, Carnaval de Barranquilla 1951, producido por encargo de la Alcaldía Municipal y al que no nos atrevemos a calificar de documentales como tal por la propagandística narración y presentación de las empresas locales que ayudaron a financiar la realización. Sin embargo, la factura de las imágenes y el valor histórico de las mismas es innegable.4

De Cartagena y otras ciudades del Caribe no quedan registros o notas que permitan hablar de un desarrollo del cine documental más allá de unos pocos esfuerzos individuales como los de la familia Hernández García y el pintor Pierre Daguet.

Además de la surrealista La Langosta Azul, el inolvidable Alvaro Cepeda Samudio realizó filmes de corte documental sobre las reglatas del Caribe, la subienda del Magdalena; y, por supuesto, sobre el carnaval de Barranquilla. Este último filme permaneció inédito por varias décadas hasta que Tita Cepeda lo rescató y concluyó con la ayuda, entre otros, de Pacho Bottía.  Un Carnaval para toda la vida; es una obra mágica, de la que mucha culpa tiene la maravillosa narración de Germán Vargas.

En los años setenta muchos realizadores se vuelcan al documental etnográfico motivados por las ventajas y apoyos que otorgaba la entonces llamada Ley del sobreprecio. En la pantalla grande vemos obras sobre el Palenque de San Basilio, Ciénaga, Tasajera, y otras poblaciones del Caribe colombiano.

El aumento en el número de producciones documentales desembocó en la necesidad de encontrar en la televisión nuevos espacios y formatos de divulgación. A partir de esto vemos nacer financiados por la empresa estatal Audiovisuales series tan importantes como Yuruparí, Aluna y Señales de Vida. Con Gloria Triana en Yuruparí trabajó el operador de cámara del recordado trípico Famofelia Currambera.

La legalización en 1986 del canal regional Telecaribe.5 abrió muchas puertas a los realizadores y al documental costeño. La revivida serie Trópicos permitió conocer la vida y costumbres del Caribe colombiano, gracias a documentales de realizadores como Julio y Arsitides Charris Gallardo, Livingston Crawford, Martha Yances, Sara Harb, Pacho Bottía, Edgar Rey, Ramiro Franco, entre otros.

Con estos antecedentes, una camada de jóvenes realizadores, dentro de los que se cuentan a Roberto Flores e Iván Wild, agrupados bajo el colectivo La Nueva Ola del Caribe, se propende por una mirada de la región que se aleja de la tradicional etnografía y los estereotipos del realismo mágico.

En la actualidad, jóvenes estudiantes de universidades y escuelas están encontrando en el género la oportunidad de contar historias más urbanas y con códigos visuales más universales.

En resumen, la historia y desarrollo del cine documental en el Caribe colombiano es fiel reflejo de nuestra evolución como región: nos debemos a los imigrantes, naciomos y crecimos con el carnaval, y nos gusta contar nuestras historias. Eso somos. Falta ver si eso seremos.

1. “Barranquilla en blanco y negro, historia del séptimo arte en la ciudad” Tomos 1& 2. 2005 – 2007

2. Se trata del programa “Imaginarios”, emitido por el canal regional

3. En “Breve historia de los cineastas en el Caribe Colombiano”. 2003. Restrepo también es autor del documental “Floro Manco, el legado que nos dejó”.

4. Nosotros entonces como los grandes primeros ejemplos del cine documental en el Caribe coinciden en el tema. De hecho, sobre el Carnaval se han realizado numerosos y variopintos documentales y filmes de ficción. Vale referirse a la monografía “El Carnaval de Barranquilla en el documental, una revisión historíca”, de Danny Gonzalez Cueto, disponible en la Biblioteca Central de la Universidad del Norte.

5. Y lo llamamos “legalización” porque en 1984 José Jorge Dangond, su primer gerente y mecenas, emitía la señal desde su casa en Valledupar.

Una respuesta

  1. Apreciado Alfredo: Con relación a Cartagena olvidaste mencionar a don Belisario Díaz, quien, además de empresario de cine, fue documentalista. Realizó los siguientes:
    1.- El 11 de Noviembre (1915)
    2.- Las Fiestas de la Candelaria (1915)
    3.- Cartagena de Indias (1924)

    Saludos cordiales

    José Nieto

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